El mercado psicodélico pop

por | Sep 6, 2022

Chocolates, cápsulas para el amor o la concentración cada vez son más populares en Estados Unidos, Canadá y Europa. Aprovechan la zona gris de la legalidad para producir y vender, sin mucha explicación ni advertencia de uso. ¿Producen los efectos prometidos? ¿Puede ser un riesgo?

Schedule 35 es una empresa que vende a Canadá y Estados Unidos desde un estado canadiense donde la comercialización de psilocibina es legal. Hacen publicidad en comunidades donde pudiera generar interés, por ejemplo, Mike Tyson la recomendó en su podcast Hotboxin’ y aumentó su fama.

En conversación con Brom Rector  -quien forma parte de la llamada “psychedelic industry”- uno de los fundadores de Schedule 35 explicaba que la empresa nació por su intención de dar acceso a más personas a estas sustancias que aumentan el bienestar. Luego la conversación se centra en el modelo de negocio, el excelente diseño y packaging, y en la manera de operar haciéndose camino entre los vacíos legales.

Cada producto va con su descripción de mg de psilocibina y otros elementos -todos veganos y orgánicos, según detallan- y una frase acerca del efecto que produce. Por ejemplo, en la descripción del paquete llamado superdose se lee: “Take one for a light trip or take all four if you want to find the meaning of life”. Como advertencia de uso: “Do not operate a vehicle or heavy machinery”, y ser mayor de 19, que es el recuadro que aparece al entrar al sitio web. 

Similar es el look and feel de Red Light Holland empresa con sede en Canadá que comercializa psilocibina en el mercado de Holanda, donde está permitido por ley. Aquí también hay una celebridad asociada, pero como colaborador comercial. Se trata de Wiz Khalifa y de la asociación con Red Light Holland para lanzar la marca MISTERCAP de productos con psilocibina para wellness. 

“Meaning of life”
En paralelo a este mercado están los investigadores, a quienes ponen helados estas frases y el mercado de sustancias psicodélicas no asociado a lo médico ni científico. En Twitter personajes como el psicólogo y neurocientífico inglés Robin Carhart-Harris director del Centre for Psychedelic Research del Imperial College London o el físico y neurocientífico argentino Enzo Tagliazucchi, investigador del BrainLat Institute de la Universidad Adolfo Ibáñez continuamente exponen productos o marcas y generan debate en torno a su validez y responsabilidad.

Por ejemplo, es usual que en estos sitios web se incluya una pestaña de evidencia científica. Sin embargo, citan estudios acerca del uso de psilocibina en condiciones totalmente diferentes, como los resultados de ensayos clínicos de terapia para depresión que sí son auspiciosos. 

Para microdosis aún no hay evidencia. Y, por otro lado, obviamente la calidad y gramaje de sustancia activa de estos productos es una incógnita, entonces sus efectos no tendrían ninguna similitud. 
“Estos productos no se ven como una medicina. Una persona que está mal y necesita mejorar no va a recurrir a eso”, es una inferencia que podemos permitirnos hacer respecto de la visión de los investigadores. Finalmente, siempre habrá oportunistas en escenarios como éste y es responsabilidad de cada persona escoger cómo acercarse de acuerdo a qué está buscando. Eso sí, recomiendan los expertos, siempre realizar una evaluación de la salud mental antes de embarcarse en terrenos de uso de sustancias, incluida la psilocibina.

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