MDMA para estrés post traumático

por | Jun 14, 2022

En este artículo publicado en Scientific American una neurocientífica e investigadora en psicodélicos cuenta cómo conoció esta área de trabajo, explica por qué es tan difícil financiar un estudio Fase 3 con psicodélicos y cuenta anécdotas como la inmerecida mala fama de la MDMA que, en realidad, le pertenecía a la metanfetamina.

Traducción de fragmentos del texto original A Psychedelic May Soon Go to the FDA for Approval to Treat Trauma de Jennifer M. Mitchell, miembro del U.C. Berkeley Center for the Science of Psychedelics. Texto publicado en Scientific American el 1 de febrero de 2022.

Fase 3 es la etapa final de estudios de una sustancia antes de ser aprobada para su uso clínico. Participa un gran número de personas para estar seguros de que la droga es segura y efectiva, y que es mejor que el tratamiento convencional o mejor tratamiento conocido. 

Maps (Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies) está desarrollando un programa Fase 3 que evaluará la eficacia y la seguridad de la MDMA, conocida recreativamente como Molly o éxtasis, para el TEPT grave o trastorno de estrés postraumático. El TEPT se caracteriza por revivir recuerdos traumáticos no deseados y, según el National Center for PTSD de EE.UU. más de 15 millones de personas en ese país sufren de esta condición debilitante en un año determinado.

Los estudios en animales demostraron que la MDMA induce una liberación masiva de serotonina, neurotransmisor que es un importante regulador del estado de ánimo y el afecto. Una vez liberada en las sinapsis (los pequeños espacios entre las neuronas a través de los cuales pasan las señales químicas), la serotonina actúa sobre los receptores de las neuronas cercanas para mejorar el estado emocional.

La MDMA no solo provoca un aumento de serotonina, sino que también evita que la molécula de señalización se reabsorba en las neuronas que la secretan, lo que permite que la serotonina se asiente en la sinapsis y emita señales durante más tiempo de lo habitual. Este aumento de serotonina también induce la liberación de las hormonas oxitocina y vasopresina desde una región del cerebro llamada hipotálamo. Se cree que ambas hormonas fomentan los vínculos interpersonales y los sentimientos de cercanía.

Los primeros estudios indicaron que la MDMA puede promover la reestructuración duradera de las fibras nerviosas que contienen serotonina. También sugirieron que tales cambios ocurrían solo en dosis altas y que eran reversibles con el tiempo.

Datos recientes de investigaciones en humanos han demostrado que la MDMA aumenta el comportamiento cooperativo cuando los sujetos juegan con alguien de confianza y puede ayudar a la recuperación emocional cuando su confianza se ve comprometida. 

El porqué del financiamiento filantrópico

El proceso de llevar una nueva droga al mercado es siempre complejo y para los psicodélicos lo ha sido especialmente. El primer estudio de MDMA para el PTSD, también financiado por MAPS, obtuvo la aprobación de la FDA en 2001, pero el reclutamiento de participantes de la investigación para la Fase 3 no comenzó hasta noviembre de 2018.

La MDMA fue catalogada de breakthrough therapy para PTSD por la FDA pero eso no facilita lograr el financiamiento para la investigación. Llevar un nuevo fármaco al mercado cuesta una media de 985 millones de dólares. Debido a que las agencias federales generalmente no respaldan la investigación clínica sobre los compuestos de la categoría “Shedulle I” (sustancias que no se usan a nivel médico, más info en https://www.dea.gov/drug-information/drug-scheduling ) la mayor parte de los fondos para la investigación de MDMA hasta la fecha provienen de la filantropía e incluso de algunos fondos colectivos. 

En 15 estudios realizados en tres países, trabajando con más de 70 terapeutas diferentes y con participantes con trauma infantil, depresión y un subtipo de TEPT resistente al tratamiento, se han obtenido resultados increíblemente prometedores.

Los participantes del estudio de Fase 3 que recibieron terapia asistida por MDMA mostraron una mayor reducción en los síntomas de TEPT y menor deterioro funcional que los participantes que recibieron placebo más terapia. Además, sus síntomas de depresión casi se suprimieron.

Al final del estudio, más del 67% de los participantes en el grupo de MDMA ya no cumplían con los criterios de PTSD. Un 21% adicional tuvo una respuesta clínicamente significativa; en otras palabras, una disminución de la ansiedad, la depresión, los estados mentales de vigilancia y la monotonía emocional.

Existía la preocupación de que la administración de cualquier medicamento nuevo a personas con ideación suicida pudiera empeorar sus problemas. Sin embargo, la terapia asistida por MDMA no aumentó el pensamiento o comportamiento suicida. MDMA tampoco demostró ningún potencial de uso indebido medible (lo que debería obligarnos a reconsiderar el razonamiento detrás de la guerra contra las drogas y las tácticas de miedo de la década de 1990).

Sin embargo, a pesar de estos hallazgos alentadores, sería irresponsable esperar resultados igualmente impresionantes para la MDMA en situaciones menos controladas clínicamente y en poblaciones más heterogéneas.

El éxito de los medicamentos psicodélicos depende del control estricto de variables como la experiencia del equipo de terapeutas, el setting o entorno en el que se administra la terapia y la cantidad de tiempo que los participantes pasan integrando lo que aprenden durante la sesión psicodélica. Es un trabajo que no tiene nada que ver con el uso recreativo de la MDMA que por lo general ocurre en entornos radicalmente diferentes a los de los experimentos clínicos meticulosamente planificados y se basa en drogas callejeras que a menudo se mezclan con todo tipo de sustancias. 

¿Aporta la experiencia psicodélica en sí?

Una de las preguntas más importantes y sin respuesta en el camino de desarrollo de medicamentos psicodélicos es si la experiencia «psicodélica» subjetiva es necesaria para las acciones terapéuticas o si es un efecto secundario irrelevante que debe eliminarse para hacer que el proceso de tratamiento sea más rápido y comercial.

De hecho, algunas compañías farmacéuticas intentan desarrollar psicodélicos «no psicodélicos». Sin embargo, la cantidad de datos que sugieren que la intensidad de la experiencia mística se correlaciona con la mejora terapéutica y los informes subjetivos que defienden el impacto beneficioso de una epifanía psicodélica en años de pensamiento negativo, indican que es prudente continuar centrándose en compuestos verdaderamente psicodélicos.

Mala fama del MDMA por un error de laboratorio
Luego George Ricaurte, neurólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, se hizo famoso promocionando los supuestos efectos neurotóxicos y letales de la MDMA. Ricaurte afirmó que “incluso una dosis de MDMA puede provocar un daño cerebral permanente”. Sus hallazgos, que proclaman que la MDMA podría causar estragos en el cerebro y dejar nada más que fibras dañadas a su paso, fueron publicados en la revista Science y utilizados una y otra vez por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas para apoyar la guerra contra las drogas.
Más tarde los investigadores tuvieron que retractarse de estos datos pues se supo que había metanfetamina y no la MDMA lo que había causado la neurotoxicidad informada: a 9 de los 10 animales se les dio la droga equivocada, es decir, metanfetamina en vez de MDMA debido a que la etiqueta estaba mal rotulada.
Fuente https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC194116/

This article was originally published with the title «A Psychedelic for Trauma» in Scientific American 326, 2, 56-61 (February 2022)

doi:10.1038/scientificamerican0222-56

https://www.scientificamerican.com/article/a-psychedelic-may-soon-go-to-the-fda-for-approval-to-treat-trauma/

https://www.nature.com/articles/s41591-021-01336-3#article-info

MDMA-assisted therapy for severe PTSD: a randomized, double-blind, placebo-controlled phase 3 study

https://maps.org/news/media/maps-phase-3-trial-of-mdma-assisted-therapy-for-ptsd-achieves-successful-results-for-patients-with-severe-chronic-ptsd/

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